Las albóndigas de pollo en salsa pepitoria son un plato tradicional español que evoca recuerdos de la cocina de la abuela. Esta receta, aunque clásica, se puede adaptar a los gustos modernos, ofreciendo una alternativa más ligera y saludable a las albóndigas de carne. Esta guía completa te guiará a través de cada paso, desde la selección de ingredientes hasta los consejos para lograr una salsa pepitoria perfecta.

I. Ingredientes Esenciales: La Base del Sabor

La calidad de los ingredientes es fundamental para el éxito de cualquier plato. Para esta receta, presta especial atención a los siguientes:

  • Para las Albóndigas:
    • 500g de carne picada de pollo (preferiblemente muslo para mayor jugosidad)
    • 1 huevo mediano
    • 50g de pan rallado (preferiblemente casero)
    • 2 dientes de ajo, picados finamente
    • Un puñado de perejil fresco, picado
    • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
    • Una pizca de nuez moscada (opcional, pero realza el sabor)
    • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • Para la Salsa Pepitoria:
    • 1 cebolla mediana, picada finamente
    • 2 dientes de ajo, picados finamente
    • 50g de almendras crudas, peladas
    • 50g de avellanas crudas, peladas
    • 2 rebanadas de pan del día anterior, fritas o tostadas
    • 1 vaso de vino blanco seco (opcional, pero añade profundidad)
    • 500ml de caldo de pollo (casero es preferible)
    • 1 hoja de laurel
    • Unas hebras de azafrán
    • 1 yema de huevo cocida (para espesar la salsa)
    • Aceite de oliva virgen extra
    • Sal y pimienta negra recién molida al gusto

II. Elaboración Paso a Paso: El Arte de la Paciencia

La elaboración de las albóndigas de pollo en salsa pepitoria requiere paciencia y atención al detalle. Sigue estos pasos cuidadosamente:

A. Preparación de las Albóndigas:

  1. Mezcla Inicial: En un bol grande, combina la carne picada de pollo, el huevo, el pan rallado, el ajo picado, el perejil picado, la sal, la pimienta y la nuez moscada (si la usas). Mezcla bien con las manos hasta obtener una masa homogénea.
  2. Reposo: Cubre el bol con film transparente y deja reposar la mezcla en el frigorífico durante al menos 30 minutos. Esto permitirá que los sabores se integren y que las albóndigas mantengan su forma al freírse.
  3. Formación: Con las manos ligeramente humedecidas, forma pequeñas albóndigas del tamaño deseado.
  4. Sellado: Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén grande a fuego medio-alto; Fríe las albóndigas en tandas, asegurándote de no sobrecargar la sartén, hasta que estén doradas por todos los lados. Este paso no busca cocinarlas por completo, sino sellarlas para mantener su jugosidad.
  5. Reserva: Retira las albóndigas de la sartén con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Reserva.

B. Elaboración de la Salsa Pepitoria:

  1. Sofrito Base: En la misma sartén donde freíste las albóndigas (retirando el exceso de aceite), añade un poco más de aceite de oliva virgen extra si es necesario. Sofríe la cebolla picada a fuego medio hasta que esté transparente y blanda. Añade el ajo picado y cocina por un minuto más, cuidando que no se queme.
  2. Tostado de Frutos Secos y Pan: Agrega las almendras y avellanas a la sartén y tuéstalas ligeramente, removiendo constantemente, hasta que estén doradas y fragantes. Incorpora las rebanadas de pan frito o tostado.
  3. Deglaseado (Opcional): Si usas vino blanco, viértelo en la sartén y deja que se evapore el alcohol, raspando el fondo de la sartén para liberar los sabores adheridos.
  4. Triturado: Transfiere la mezcla de la sartén a un vaso de batidora o robot de cocina. Agrega un poco del caldo de pollo y tritura hasta obtener una pasta fina y homogénea.
  5. Cocción Lenta: Vierte la salsa triturada de nuevo en la sartén. Añade el resto del caldo de pollo, la hoja de laurel y las hebras de azafrán. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego a bajo, tapa la sartén y cocina a fuego lento durante al menos 30 minutos, removiendo ocasionalmente, para que los sabores se mezclen y la salsa se espese.
  6. Espesamiento Final: Retira la sartén del fuego. Desmenuza la yema de huevo cocida y añádela a la salsa. Remueve bien hasta que la yema se disuelva y la salsa adquiera una textura más cremosa. Este es un método tradicional para espesar la salsa, pero también puedes usar una cucharadita de maicena disuelta en un poco de agua fría si prefieres.
  7. Rectificación: Prueba la salsa y ajusta la sal y la pimienta al gusto. Retira la hoja de laurel.

C. Unión de Albóndigas y Salsa:

  1. Incorporación: Añade las albóndigas reservadas a la sartén con la salsa pepitoria.
  2. Cocción Final: Remueve suavemente para cubrir las albóndigas con la salsa. Tapa la sartén y cocina a fuego lento durante al menos 15-20 minutos, para que las albóndigas se impregnen de los sabores de la salsa.

III. Consejos y Trucos para un Plato Perfecto:

  • Calidad de la Carne: Utiliza carne picada de pollo de buena calidad, preferiblemente muslo, ya que es más jugosa que la pechuga. Si pides al carnicero que te la pique en el momento, el resultado será aún mejor.
  • Pan Rallado Casero: El pan rallado casero le da un toque especial a las albóndigas. Puedes hacerlo tostando pan duro en el horno y luego rallándolo.
  • Tostado de los Frutos Secos: Tostar los frutos secos realza su sabor y aroma. Presta atención para que no se quemen, ya que pueden amargar la salsa.
  • Azafrán de Calidad: El azafrán es un ingrediente clave en la salsa pepitoria. Utiliza hebras de azafrán de buena calidad para obtener un color y sabor intensos. Si no tienes hebras, puedes usar azafrán en polvo, pero ten cuidado de no excederte, ya que puede amargar la salsa.
  • Caldo de Pollo Casero: El caldo de pollo casero es la mejor opción para la salsa pepitoria, ya que le aporta un sabor más rico y profundo. Si no tienes tiempo de hacerlo, puedes usar caldo de pollo de buena calidad comprado en el supermercado.
  • Textura de la Salsa: Si prefieres una salsa más fina, puedes pasarla por un pasapurés o colador después de triturarla.
  • Reposo Final: Deja reposar las albóndigas en salsa pepitoria durante unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten.

IV. Variaciones y Adaptaciones: Un Plato Versátil

La receta de las albóndigas de pollo en salsa pepitoria es muy versátil y se puede adaptar a diferentes gustos y necesidades:

  • Albóndigas Veganas: Sustituye la carne de pollo por lentejas cocidas o tofu desmenuzado. Utiliza caldo de verduras en lugar de caldo de pollo y omite la yema de huevo cocida para espesar la salsa.
  • Salsa Pepitoria con Huevo Duro: En lugar de usar la yema de huevo cocida para espesar la salsa, puedes picar un huevo duro entero y añadirlo a la salsa al final de la cocción.
  • Albóndigas Picantes: Añade una guindilla picada a la mezcla de las albóndigas o a la salsa pepitoria para darle un toque picante.
  • Salsa Pepitoria con Setas: Incorpora setas laminadas al sofrito de la salsa pepitoria para añadir un sabor terroso.
  • Reducción de Grasas: Hornea las albóndigas en lugar de freírlas para reducir la cantidad de grasa. También puedes usar caldo desgrasado y eliminar el aceite sobrante del sofrito antes de triturar la salsa.

V. Maridaje: El Acompañamiento Perfecto

Las albóndigas de pollo en salsa pepitoria son un plato que marida muy bien con diferentes tipos de acompañamientos:

  • Arroz Blanco: El arroz blanco es un acompañamiento clásico que absorbe perfectamente la salsa pepitoria.
  • Patatas Fritas o Asadas: Las patatas, ya sean fritas o asadas, son otro acompañamiento popular para este plato.
  • Puré de Patatas: Un puré de patatas cremoso es una excelente opción para acompañar las albóndigas en salsa pepitoria.
  • Couscous: El couscous es un acompañamiento ligero y sabroso que complementa muy bien el sabor de las albóndigas.
  • Verduras al Vapor: Para una opción más saludable, puedes acompañar las albóndigas con verduras al vapor, como brócoli, zanahorias o judías verdes.

En cuanto al vino, un vino blanco seco y afrutado, como un Albariño o un Verdejo, marida muy bien con este plato. También puedes optar por un vino tinto joven y ligero, como un Rioja o un Ribera del Duero.

VI. Conclusión: Un Tesoro Culinario para Disfrutar

Las albóndigas de pollo en salsa pepitoria son mucho más que una simple receta; son una tradición culinaria que se transmite de generación en generación. Con esta guía completa, podrás preparar este plato clásico en casa y disfrutar de su sabor único y reconfortante. Experimenta con las variaciones y adaptaciones para crear tu propia versión de este tesoro culinario. ¡Buen provecho!

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